Especial Survivals Horror (1ª Parte. Los Origenes.)
Desde siempre he sido un gran seguidor de los juegos de miedo, tecnicamente conocidos desde hace unos años como Survivals Horror. ¿Desde siempre? Bien pensado este tipo de títulos son relativamente nuevos. Se podría decir que desde hace solo un par de generaciones que existen. Es difícil recordar un juego anterior a los años de PlayStation o Nintendo 64 que pretendiese dar miedo de verdad. Vale si, las consolas de 8 y 16 bits tuvieron algunos cartuchos de temática más o menos oscurilla como la saga Castlevania o las adaptaciones de Drácula o de péliculas como Pesadilla en Elm Street y Viernes 13 o el primitivo Sweet Home, ambos para NES, pero quizás por la visión infantil que los videojuegos generaban (injustamente), o porque técnicamente las 2D no se ajustaban muy bien a los requesitos de este género, pero el caso es que hasta los 32 bits no podemos hablar de juegos que den miedo de verdad (o al menos lo pretendan).
Primero habría que definir en que consisten los Survivals Horror, de donde viene su nombre y de donde sus orígenes. Sencillo. Como es evidente por su definición, estos juegos suelen tener un argumento o unas pautas más o menos comunes: un protagonista -o en menores ocasiones un grupo de ellos- se encuentra en un lugar extraño, misterioso o maldito (mansión, isla, bosque...etc) que casualmente suele estar habitado por zombies, fantasmas o monstruos por el estilo. A partir de ese momento nuestro personaje deberá ayudarse de su ingenio y las armas que encuentre en el camino (esto ya depende del juego) para escapar de esta angustiosa situación.
En mi opinión, los Survivals tienen un padre definido, un título que marcaría las pautas a seguir por sus predecesores y que aún a día de hoy sigue siendo una compra obligada para cualquier coleccionista. ¿Resident Evil? Pues no, estoy hablando de ALONE IN THE DARK (Infogrames, 1992). En esta obra maestra nos ponemos en la piel de Edward Carnby, un detective que tiene que ir a investigar una mansión -evidentísimamente encantada- y salir vivo en el intento. En esta aventura encontramos todas las características que despues se desarrollarían aún más en otros títulos, y mucho más. Lo primero altamente destacable de este programa es, sin duda, el motor "tridimensioal" del juego. O lo que es lo mismo, unos fondos prefijados en dos dimensiones sobre los cuales nuestro personaje y los enemigos se podían mover libremente en todas direcciones. Sobra decír que esta técnica supuso una revolución en 1992 y que siguió utilizandose hasta los tiempos de los 128 bits, en sagas tan distinguidas y valoradas como Resident Evil.
Pero no solo en sus gráficos recae el merito de Alone In The Dark, tenemos también por ejemplo su compensada jugabilidad. La mezcla de puzzles y acción, hoy en día utilizada hasta la saciedad, fue enormemente innovadora en aquel momento, al igual que su gusto por la exploración. También la música, o mejor dicho la ausencia de ella, supone un detalle a tener en cuenta. El juego dejaba todo sonido a la imaginación del jugador, hasta ciertos momentos de tensión, creando una experiencia realmente envolvente. Todos los jugones que lean estas líneas ya sabrán que todas estar premisas las adoptaría descaradamente Resident Evil para copi...quiero decir, homenajear el juegazo de Infogrames.
Por último destacar el tipo de horror que el programa ofrecía, basado en las historias del escritor H.P.Lovecraft y no en tipicos fantasmillas o zombies del tres al cuarto.
Por desgracia, con la quinta parte a punto de ver la luz tras pasar a manos de Atari, me arriesgo a decir que ningun Alone In The Dark a vuelto a mantener la atmósfera, la tensión y la jugabilidad de la primera entrega, a pesar de que el cuarto intento "The New Nightmare" (PlayStation 1, 2, Game Boy Color, DreamCast y PC, 2ooo) me pareciese una digna sucesora.
El relevo, en exito y popularidad lo tomaría la Saga Resident Evil (Capcom, 1998) manteniendo las caracteristicas del título que practicamente plagia, pero cambiando Zombies por fantasmas. Eso si, Capcom hizo algo notable y novedoso, acercar esta experiencía de juego a los usuarios de consolas domesticas y no solo a los poseedores de un PC, como había ocurrido hasta ahora. ¿Qué puedo decir de Resident Evil que cualquier aficionado no sepa? Y si no eres aficionado a los videojuegos: ¿qué haces leyendo este blog? Pues eso, varias secuelas (la quinta esta al acecho), mucha calidad en casi todos los apartados y pocas novedades. En mi opinión destacaría la segunda parte, la cual abandona la eterna mansión para ampliar el radio de acción a la ciudad de Raccon City e incluir dos personajes controlables, y por supuesto la cuarta, con un nuevo (y espectacular) motor gráfico, completamente en 3D y una jugabilidad altísima.
A pesar de que, posiblemente, Resident Evil sea una de las sagas más exitosas (si no la que más) del género, tiene una pequeña pega, a mi parecer: no da excesivo miedo. Vale si, ningun juego da realmente miedo, pero la franquicia de Capcom además parece recrearse más en los puzzles y la acción que en los sustos.
Aún así sería injusto negar al rey lo que es del rey y es el momento de hacer una breve parada antes de continuar con otros de los títulos a tener en cuenta dentro de este estilo.



