Artículo Especial: Los Videojuegos y el Cine, Historia de un desamor (1ª parte)
No es la primera vez que se habla en Internet de la nefasta historia de las adaptaciones de videojuegos a la gran pantalla. No obstante, procuraré dar una opinión interesante, completa y subjetiva (¿podría ser de otra manera?) a la vez que cito los ejemplos más relevantes que han aparecido hasta la fecha.
En estos últimos años en los que vivimos la mayor decadencia de la historia de Hollywood, una industria que alarma por su falta de originalidad y que se rige por los remakes, las adaptaciones, el dinero fácil y las noches de estrenos, los videojuegos no podían quedar indemnes. Las grandes productoras saben que adaptando juegos de ventas importantes se aseguran un público incondicional y además se ahorran el tener que desarrollar una historia con su propia imaginación. Pero ésta no es una situación nueva, sino que ya se repite desde los inicios de la década pasada.
El primer intento significativo y ambicioso en llevarse a cabo fue el de producir un film con uno de los mayores iconos del mundo del entretenimiento electrónico. Al menos lo fue en su momento y tras la aparición de personajes como Lara Croft o Dante. Hablamos, claro está, del incombustible Mario. Adaptar las historias de la mascota de Nintendo para el cine era una idea descabellada desde el principio, puesto que la saga consolera no tenía una historia lo que se dice sencilla de convertir. Ya sabéis, un fontanero y su hermano son transportados a través de una cañería gigante a un mundo mágico de tortugas voladoras y champiñones súper desarrollados donde deberán rescatar a una princesa y acabar con un malvado ser similar a un dinosaurio. Casi nada. Para recrear este colorido y extravagante mundo donde se llevaban a cabo las aventuras de Mario, los productores decidieron ambientar a la película con un aspecto retro futurista al más puro estilo ciberpunk; y para la historia no se les ocurrió nada mejor que contar como la Tierra, tras la caída de un meteorito en tiempos jurásicos, se dividió en dos dimensiones, la de los dinosaurios y la de los seres humanos; ahora ambas amenazan con fundirse. Con esa compleja, pretenciosa y a la vez infantil e improvisada premisa, el equipo pone al entrañable actor Bob Hopkins (¿Quién engaño a Roger Rabbit?, Hook) en la piel de Mario y le lanza en un viaje extradimensional intentándolo dotar de cierta credibilidad. A pesar del acertado casting, la participación de los legendarios Dennis Hopper y el anteriormente citado Bob Hopskins, y los relativamente convincentes efectos especiales de la época, la película es bastante mala y poco o nada tiene que ver con el universo de Mario a pesar de los constantes guiños que se intentan. El humor es infantil y facilon pero todo es demasiado futurista y enrevesado para gustar a los niños de menor edad.
Un año después, en 1994, otra serie de juegos no menos ilustre ni revolucionaria tendría también su adaptación al cine. Esta vez se trataba de un título forjado y afamado en los salones recreativos y con un gran número de versiones para consolas domesticas; el rey de la lucha: Street Fighter 2.Después de que su primera parte pasara más bien inadvertida, Capcom sacó al mercado ésta obra maestra que revolucionaría su género y marcaría las pautas que aún hoy se siguen empleando en él. El éxito comercial fue inmediato e increíblemente notable; no obstante Street Fighter generó en 1993 más ingresos a sus creadores que Parque Jurásico, la película más taquillera de aquel año y una de las rentables de la historia del cine. Ahí es nada. Atraídos irremediablemente por aquel fenómeno de masas, la gente de Hollywood no tardó en decidirse en hacer una versión cinematográfica. Lo más curioso del caso es que simultáneamente a esta película también se estrenó un film animado que tenía todo lo que la película de imagen real venía careciendo: calidad, ritmo, espectacularidad, fidelidad al juego…etc. Ignoro si el film de Van Damme fue un éxito de taquilla o no (aunque intuyo que dinero daría) pero si puedo asegurar que es una de las peores y más aburridas películas que he visto. El protagonismo recae sobre el piloto Guille y a partir de ahí se suceden un sin fin de personajes sin carisma, sin historia y con uno de los peores castings de la historia del cine. Como daba a entender, mucho más recomendable la genial versión animada.
También en 1994 se estrenaría la adaptación de otro de los juegos más importantes de la historia (por originalidad, influencia y éxito), Double Dragon. Por desgracia, esto ocurrió varios años después de que la saga viviese sus mejores momentos de gloria. Double Dragon se estrenó en Arcade y se adaptó para múltiples consolas y sistemas a finales de los años ochenta, en 1994 la saga vivía sus peores momentos de decadencia. No obstante, alguna mente poco sensata debió de pensar que era buena idea estrenar una película al respecto, y como el juego no se caracterizaba por su compleja historia – el malo rapta a la chica del bueno, que casualmente es experto en artes marciales y se lía a tortas con todo el que encuentra – se sacaron de la manga un guión infumable con chistes penosos y constantes y una ambientación futurista de los más cutre, que poco tenía que ver con la concepción original. Aunque el film lo protagoniza el “pizpireto” Mark Dacascos (el cuervo, el pacto de los lobos) ni siquiera cuenta con escenas de artes marciales vistosas y todo recuerdo a bodrios como los Power Rangers.
Un año después y con motivo de ser uno de los juegos más de moda tanto por su éxito en salones recreativos como por la polémica que desató su temática violenta en las mentes más sensacionalistas e hipócritas vería la luz Mortal Kombat. En este caso hay que decir que la película no tiene nada que ver con las pésimas adaptaciones anteriores. Aunque lejos de ser un clásico de la historia del cine y con un guión malo como el solo, sobre todo en lo que a diálogos se refiere, Mortal Kombat mantiene una buena adaptación ambiental y una historia muy fiel a la del juego. Además contaba con actores de cierto renombre como Christopher Lambert. Una película sin pretensiones pero que resulta entretenida y no desmerece al título en el que se basa. Por desgracia, dos años después saldría su secuela: Mortal Kombat Anihilation, la cual resultaba verdaderamente horrible. El guión era para enterrarlo en el pozo más hondo del que se tenga constancia y los actores (que no son los mismos de la primera parte, salvo quien interpreta a Liu Kang) son malos con avaricia. Además las escenas de acción son cutres como ellas solas y todo tiene un aspecto poco profesional. Me parece que después de este esperpéntico título salieron aún más secuelas de Mortal Kombat, pero de ser así, sinceramente, no las he prestado atención, sin sentir la sensación de haberme perdido algo medio decente.



